Parroquia Ortodoxa San Martín de Tours

Iglesia Ortodoxa de Argentina

La Iglesia ortodoxa

La Iglesia ortodoxa se sitúa en la continuidad viviente de la Iglesia primitiva, cuya piedra fundamental es la obra salvadora del Cristo completada por el Soplo del Espíritu Santo sobre los Apóstoles el día de Pentecostés (Hch 2, 1 y sgts) . En ella se encarnan y manifiestan los misterios de la fe ortodoxa.

En primer lugar, la Iglesia es la comunidad eucarística: la reunión de los creyentes de un lugar geográfico preciso centrada en la celebración del sacramento de la eucaristía. Comunidad nutrida del Pan viviente bajado de los Cielos (Jn 6, 51), que es al mismo tiempo Palabra de Dios y Alimento de comunión.

Al participar de este Cuerpo y esta Sangre…partido  y entregado por JesuCristo en el curso de su Cena última, la reunión eucarística se convierte, a su vez, en Cuerpo de Cristo: Vosotros sois el Cuerpo de Cristo… y así os puso Dios en la Iglesia (1 Co 12,27-28).

La comunidad eucarística es el Cuerpo de Cristo por antonomasia, simplemente porque encarna y lleva a cabo nuestra comunión dentro de la vida y comunión misma de la Trinidad…
       Ioannis Zizioulas

La Iglesia como comunidad eucarística es cuerpo en la medida en que Cristo es su Cabeza. En ella, al igual que en el Cristo, hay una unión libre de dos naturalezas, de dos voluntades: la divina y la humana.  La Iglesia es también plenitud en la medida en que el Espíritu Santo la anima, la llena de la vida divina que se comunica a cada uno en los sacramentos y ritos sagrados. Finalmente, la Iglesia es también la "encarnación de la Trinidad" y revela el misterio de la vida trinitaria.

Cada Iglesia local, fruto de una  particular realidad histórica y geográfica,  contiene la totalidad y la plenitud (kat-olon) de la Iglesia. Sin embargo, para que esa catolicidad sea perfecta, la Iglesia local debe reproducir la experiencia de comunión con las otras Iglesias locales, manteniendo siempre el equilibrio entre "lo uno" y "lo múltiple".

Una comunidad aislada del resto de las comunidades no puede pretender un estatuto eclesial. Hay una sola Iglesia en el mundo, aunque al mismo tiempo hay múltiples Iglesias. Esta paradoja es el corazón de una eclesiología de comunión… El Espíritu Santo particulariza el Cuerpo único del Cristo, haciendo de cada Iglesia local una Iglesia plenamente "católica".
         Ioannis Zizioulas

Cada Iglesia local debe preservar fielmente la fe "ortodoxa", transmitida ininterrumpidamente desde la época apostólica a través de los Padres de la Iglesia y los Concilios Ecuménicos reunidos en Oriente (s. IV-VIII), cuando la Iglesia Una no sufría aun divisiones permanentes.

La unidad de la Iglesia se expresa mediante la comunión, en la fe y en la praxis, de los jefes de las iglesias locales, que son independientes en su organización institucional; esa comunión puede adoptar, si fuese necesario, la forma de un concilio.

A lo largo de la historia, las Iglesias ortodoxas locales se reunieron en entidades territoriales más vastas, que gozan de amplia o total autonomía bajo la jurisdicción de un obispo, que, primero entre sus iguales, preside el Sínodo y lleva a menudo el título de patriarca. El ejemplo más eminente es el de la "pentarquía" (s. VI), organización de todas las iglesias existentes entonces en cinco "Patriarcados": Jerusalén, Antioquía, Alejandría, Roma y Constantinopla. Entre ellos, el obispo de Roma "presidía a la caridad" como "primero entre sus iguales". Dado el extrañamiento doctrinal de la Iglesia latina a partir del año 1000, ese "primado de amor y conciliación" es ejercido desde entonces por el Patriarcado ecuménico de Constantinopla, sin que esto implique la existencia de un jefe visible de la Iglesia, cuya única Cabeza es JesuCristo.

En un mundo en que la organización eclesial debió adaptarse a las nuevas realidades étnicas, lingüísticas y políticas, muchas de las Iglesias llamadas "autocéfalas" coinciden hoy con el territorio de las naciones modernas (Grecia, Rusia, Rumania, Georgia, Bulgaria, Serbia, Finlandia, Ucrania, Checoslovaquia, Polonia, Albania, etc). Además, el éxodo de cientos de miles de ortodoxos hacia Europa occidental y América, a raíz de las guerras, las revoluciones y las crisis políticas y económicas de los siglos XX y XXI, dieron a conocer la Iglesia Ortodoxa a muchos occidentales que encontraron en ella la savia vivificante de una Tradición sin fallas, y que lentamente constituyen comunidades donde prevalecen la lengua y la cultura del lugar donde se encuentran. La Iglesia Ortodoxa de Argentina se sitúa dentro de este acontecer histórico contemporáneo y se mantiene en comunión con otras Iglesias ortodoxas de expresión occidental (Communion des Eglises orthodoxes occidentales, http://www.orthodoxie-occidentale.org/charte_communion_eglises_orthodoxes.html)

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